ELECCIONES EUROPEAS 2014


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ELECCIONES EUROPEAS 2014

Elecciones
Papeletas...Escoge una...
El pasado 25 de mayo fui, por primera vez, a votar presencialmente en unas elecciones en España. Todos mis votos anteriores, siempre desde el extranjero, los había hecho por correo y no tenía ni idea de como sería un centro de votación español en vivo y en directo...Una búsqueda en Internet me reveló, entre otras cosas, que en el centro encontraría una cabina con papeletas en los casilleros para poder votar privadamente. Pero no fue así, la cabina, en efecto, estaba, pero estaba abierta, no tenía papeletas en los casilleros y nadie parecía hacerle el menor caso. Lo que encontré fue un mesón sobre el que se encontraba una infinita cantidad de papeletas de distintos grupos políticos y varias personas que curioseaban sobre tus hombros mientras iban y venían como en un fresco paseo dominguero por el parque. Me sentí cohibido de tomar la papeleta porque me sentía observado y le comenté al señor que estaba a mi derecha...“no hay mucha privacidad---” a lo que él me contestó mirándome con una sonrisa comprensiva...“no sé como será en tu país, pero aquí lo hacemos así, coge una papeleta, métela en le sobre y ya...“ yo me aventuré a agregar “no me parece correcto que cualquiera pueda saber por quien votas...” y la señora del vestido de flores que estaba a mi izquierda, dirigiéndose al grupo, y sin excluir al señor que oteaba sobre mi hombro, dijo con voz fuerte y rostro de satisfacción “es que aquí ¡ya hemos perdido el miedo!” yo, que no entendía muy bien la relación entre miedo y privacidad me atreví a asomar...“parece que también se ha perdido el pudor...” “no -me dijo muy amigablemente- ¡hemos perdido el miedo! -insistió-”

Parlamento Europeo
Parlamento Europeo (Foto: Ash Crow)
Me fui al bar, el bar de siempre, que es donde hago mi curso intensivo de “aprender a vivir en España en el siglo XXI” y pronto entablé conversación con un hombre muy amable que resultó ser “apoderado” del partido X. Este samaritano se transformó momentáneamente en mi profesor de ciudadanía y me explicó “...es que son muchas papeletas y no caben en los casilleros de la cabina, así que se colocan sobre la mesa y la gente toma varias, se retira de la mesa, mete la que quiere en el sobre, y luego tira las demás a la basura...” ¡Claro! ¡Como puedo ser tan idiota!, esto lo aclara todo. Me fui del bar con la sensación de haber aprendido algo...ya no me sentía confuso, solo me sentía tonto.

Después de cenar llegó la hora de ver los resultados de las elecciones. Así me enteré de que por todas partes habían emergido con mucha fuerza los ultra, los anti y los radicales. En España en particular, había habido un claro florecimiento de grupos anti sistema que parecían copias al carbón de los grupos “revolucionarios” que arruinaron el país en el que yo vivía y de los que no puedo acordarme sin sentir, no ya miedo, sino pánico. Me fui a la cama acordándome de la señora del vestido de flores y de su “es que aquí ¡ya hemos perdido el miedo!”. Siempre ocurre igual, lo que unos pierden otros lo recogen, y es que aquí, en mi casa española, se ha vuelto a implantar el miedo que creía haber dejado atrás...

Aniceto Salmerón
Profesor Titular Jubilado
Ingeniero, Ph. D.
(anicetosalmeron@gmail.com)